Un equilibrio en el tiempo, un segundo de paz, el ave blanca, pero nunca pura, alcanza el sol. Y ves como se regocija en ese ultimo vuelo, como disfruta el haber llegado sin mirar atras. Ves como se enciende cada pluma, como por primera vez toma color su vuelo, abre sus ojos una ultima vez, solo para verte florecer, y asegurarte que a tu tiempo, lo vas a querer hacer. Se nutre de orgullo cuando ve que por una cuenca de tu cara cae una lagrima cruda y pesada. Pero no se detiene a pensar, se transforma en llama, y despues se mimetiza con la nada.
“Despertate, es hora de ir a casa”. La ninia abre los ojos y denuevo esas paredes blancas desde hace mas de cinco manianas. Y esta vez sabe que es la ultima. Pero ahora quiere que no se acabe. Se hecha la culpa encima, inoscente a todo ciclo natural, se carga de furia disimulada y se levanta: “ya se fue, papa?”. Y el no quiere decir nada, que lo muestren sus lagrimas.
Cuando sale acurrucada en los brazos de su padre, una enfermera la mira y le sonrie. Ella no entiende como puede ser tan insensible. Y no piensa que no le importa, no se convence de que esta sola. Todavia no es mujer, todavia no aprende a esconderse en si misma.
Tres meses despues y esa misma ninia sentada en la cocina leyendo una revista vieja con los ojos medio cerrados. Escucha la radio. Algo sobre unos disparos en una avenida con nombre de provincia. Tocan la puerta. Sigue la radio, ahora es el informe del transito. Suena el timbre.
La ninia levanta la vista, camina a la puerta, estira la mano y la abre. “hola” un hombre con barba de cera y cara de asfixiado “esta tu papa?”
“no esta para atender a nadie” responde la ninia mecanicamente.
“ah, bueno… como te llamas?” ella duda como si se hubiera olvidado. Mira por arriba del hombro de aquel hombre y responde:
“Paloma” duda de nuevo. Lo piensa, y con mas seguridad responde: “Paloma”
El hombre asfixiado le deja su nombre “te vas a acordar?”. Ella asiente con la cabeza y cierra la puerta. Vuelve a la cocina y retoma su lectura. Trata de concentrarse pero su mirada se desvia hacia la ventana donde un ave se posa en una rama. “Paloma” repite con seguridad.

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