
“No hay amor, solo un fervor adolescente”. Ya no se trata de volver a empezar, es vivir el primer comienzo, la vida real, darse cuenta de que nunca hubo un final, no hay razon para borrar, xq nunca tuvimos nada digno de olvidar.
Creer entre risas que la vida no era vivida si no servia para gritar, si no le dabamos una excusa de suicidio mas a nuestra debil realidad; y fingir pretender el final, predecir la secuencia de cuerpos hasta llegar a que alguien no de mas: el primer maduro social, el que no pudo mas que defraudar a su propia raza maternal.
Y pensar que asumimos tanto drama, tanta agitacion de respiraciones compartidas. Esas sonrisas calculadas, que solo aumentaban el delirio ante la diversion; ese frio paso al masoquismo de una nueva cancion, el himno personal de un reflejo en el que nunca creimos, y al que, sin embargo, nos creimos falsamente vencidos.
Noticias al gran creador, al humilde vencedor, al dueño del sol: el mar de momentos, la sucesion de adolescencias, y el pasaje de la fria vida al calor de su muerte no es mas que un nuevo producto de un segundo de imaginacion, la adultez de una previa pasion.

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